Type to search

Trabajadoras del Servicio de Atención Domiciliaria de Álava denuncian condiciones «precarias» y «peligrosas»

La Diputación Foral de Álava se reunió ayer con representantes sindicales de trabajadores que prestan servicios sociosanitarios en residencias y en el Servicio de Atención Domiciliaria (SAD). La reunión convocada para analizar la situación en la que se encuentran las plantillas de ambos servicios se produce una semana después del fallecimiento de un trabajador de una residencia de Álava, y un día después de que este medio hiciera llegar a Diputación varias preguntas a raíz de las declaraciones que hemos recabado entre trabajadores y usuarias del SAD que denuncian varias situaciones «precarias» y hasta «peligrosas», en palabras de una profesional del servicio.

Al finalizar la jornada, la Diputación Foral aseguró que comprobarán los comentarios que le hicimos llegar y que -tras escuchar las reivindicaciones de los sindicatos y trabajadores-  «se va a planificar el envío de batas reutilizables y mascarillas en la cantidad que sea precisa». Los equipos de protección de los que disponen los trabajadores son marcadamente «insuficientes» tal y como nos contaron trabajadores en activo del SAD, y ésa es sólo una de las reivindicaciones. En las siguientes líneas te ofrecemos una «fotografía» condensada de la situación a la que se enfrentan trabajadoras y usuarias, a partir de sus testimonios.

Los que cuidan a los que más están sufriendo

Los profesionales sanitarios están combatiendo la pandemia en primera línea y, toda la sociedad somos bien conscientes de ello. Su esfuerzo y conocimiento salvan vidas. Pero además, también hay otros trabajadores y trabajadoras enfrentándose directamente a este horror: nuestros profesionales sociosanitarios. También ellas y ellos están en esa primera línea: la extrema letalidad en personas mayores de 70 años de la Covid-19 (12.9% de letalidad en personas de 70 a 79 años, 22.1% para las de 80 a 89 y 27.6% de letalidad para los contagiados de más de 90 años) hace de los profesionales sociosanitarios un sector clave en la contención y tratamiento de la pandemia.

Ellos y ellas (mayoritariamente la plantilla está compuesta por mujeres, con un alto porcentaje de trabajadoras migrantes) coordinan y prestan la asistencia curativa, social y educativa de colectivos en situación de dependencia como la tercera edad, los enfermos crónicos y las personas con alguna discapacidad física, psíquica o sensorial..

Al comienzo de la crisis sanitaria las residencias se situaron rápidamente bajo el foco de atención: los datos del impacto del Coronavirus en personas mayores usuarias de residencias eran, y son, dignos de alarma, atención y estudio (a 30 de abril se contabilizan -oficialmente- 24.543 fallecidos en España de los cuales 16.649 vivían en una residencia).

Pero hay una rama del sector sociosanitario que presta sus servicios fuera de las residencias: el Servicio de Asistencia Domiciliaria (SAD) y también ellos están sufriendo la crisis sanitaria y organizativa. El sector aglutina en Álava a más de 900 trabajadoras, de las que aproximadamente 600 dependen de Diputación. Atienden a domicilio (en pisos tutelados, residencias o viviendas comunitarias) a más de 3000 usuarios. La asistencia sociosanitaria a domicilio ha escapado del gran radar político y mediático (al menos, en comparación con otros profesionales sanitarios) A la situación en la que se encontraban antes de esta crisis (descrita como precaria por sus propios trabajadores), estas profesionales han de añadir -en palabras de un trabajador- la sensación de “ser los últimos en llegar a la agenda de los despachos” durante la crisis.

Según ha podido saber Gasteizberri.com a día de hoy, 1 de mayo, trabajadoras del SAD alavés no disponen de material de protección «suficiente» y no se les ha realizado el test del Coronavirus. Además de por su salud, también su economía -nos cuenta- ha estado en peligro: hasta que el viernes pasado Diputación Foral anunciara que se hará cargo de las horas perdidas por el descenso de usuarios del servicio (debido al cierre preventivo de residencias), muchas trabajadoras observaban como su jornada se veía reducida a «media hora o una hora al día», con nóminas -aseguran- de 200 euros.

Un servicio «importantísimo»

Francisca es una de las personas que recibe el servicio de asistencia domiciliaria. Su marido es dependiente de Grado 3 (el más alto grado de dependencia) y «gran discapacitado» (carece de movilidad). Francisca nos confiesa que desde principios de marzo vive «con una angustia tremenda». «Como todos nosotros, los mayores». Ella, por edad, y su marido, por su delicado estado de salud. «Tiene muchos factores de riesgo». Ambos viven en un piso tutelado de la Diputación»sin salir de casa desde el primer día». Para Francisca y su marido el servicio de asistencia domiciliaria es «importantísimo». Ella lo define tajantemente: «es la solución». «Con una persona totalmente inmóvil, para mí, es necesario». Un trabajador del servicio acude a su casa todas las mañanas, para levantar a su marido, asearle y -cuando se podía- dar un paseo. Ahora el servicio se presta sin salir del domicilio,, con un factor añadido: el cuidador podría traer el coronavirus a su casa.

Francisca lo sabe muy bien. Tres personas acuden a su domicilio a lo largo del día y ella sabe muy bien el riesgo que eso supone: «A las tres ya lo saben cómo les digo «Por favor, tener cuidado por ahí. Por favor, tened cuidado» porque, claro, ellos sí que son [una fuente de] contagio.»

Material de protección «insuficiente»

Por eso son tan importantes los conocidos EPIs: Equipos de Protección Individual, que actúan como un «cortafuego» que protege tanto al profesional como a sus pacientes. La falta de abastecimiento de material de protección ha provocado estragos a nivel mundial y los trabajadores domiciliarios no se han salvado de ello. Sin embargo, mientras en hospitales, residencias y servicios esenciales esa falta de abastecimiento se ha subsanado parcialmente, la situación de los trabajadores del SAD sigue siendo, a día de hoy, «peligrosa».

Tal y como varios trabajadores de este servicio han declarado a este medio:

  • Solo tienen una bata y la bata es de algodón por lo que absorbe todas las partículas suspendidas en el aire. El protocolo establece su lavado diario a «60-70 grados centígrados con lejía», aunque cada día pueden llegar a visitar hasta 6 o 7 personas usuarias.
  • Las mascarillas quirúrgicas que reciben también son claramente insuficientes. Se supone que cada mascarilla debería utilizarse una vez por paciente durante cuatro horas como máximo, sin embargo, algunos trabajadores declaran recibir solo 6 mascarillas por semana. En otras situaciones otros trabajadores aseguran recibir una sola mascarilla por semana a pesar de que desempeñan su labor durante 7 horas y media diarias, 7 días a la semana.

Preguntada por esta situación la Diputación Foral de Álava ha respondido que «se va a proceder a comprobar dichos comentarios, y se va a planificar el envío de batas reutilizables y mascarillas en la cantidad que sea precisa«. Diputación asegura además que «mantiene una comunicación constante con los responsables de las empresa» que gestionan el SAD. Actualmente 4 empresas están subcontratadas para prestar el servicio, competencia de la Diputación Foral de Álava.

Todavía sin tests diagnóstico

El Departamento de Salud del Gobierno Vasco informaba el pasado 18 de abril de que procedería a hacer test rápidos a la totalidad de profesionales de Osakidetza. En el mismo comunicado el Departamento de Salud aseguraba «Una vez realizadas las pruebas a la práctica totalidad del colectivo de trabajadores y trabajadoras del ámbito sociosanitario, se inicia ahora la fase progresiva de test a los y las profesionales de Osakidetza». Sin embargo varios trabajadores del servicio de asistencia domiciliaria aseguran que no se les ha hecho prueba alguna hasta la fecha. Puntualmente -nos cuenta- se ha hecho la prueba a trabajadores que mostrasen síntomas de la Covid-19. Aunque una trabajadora asegura que ni en ese extremo se está realizando. Diputación Foral de Álava nos remite al Departamento de Salud como los responsables de «priorizar los tests por cada uno de los colectivos». A preguntas de este medio sobre cuándo se realizarán las pruebas el departamento de salud no nos ha dado hasta la fecha ninguna respuesta.

La falta de EPIs y tests que ayuden a detectar contagios no solo alarma a los trabajadores, también a las personas que reciben sus servicios. Una usuaria nos confiesa que cuando sus hijos les preguntan si las personas que les atienden entran en su casa protegidas no les dice la verdad – «me dicen: ¿ya se protegen? y les digo sí, sí, si. ¿Qué les voy a decir?»

Según han declarado trabajadores del servicio los equipos de protección completos no llegaron hasta la última semana de marzo, y todavía hoy se les da una cantidad «insuficiente». Diputación asegura que las empresas les han manifestado que «disponían de EPIs». «En todo caso, la DFA entiende que con los refuerzos enviados desde el 26 de marzo ininterrumpidamente de forma semanal, se ha subsanado cualquier necesidad al respecto.» añaden desde el gobierno alavés.

Reunión de la Diputación con los trabajadores

Ayer, 30 de abril, tras el fallecimiento de un trabajador de una residencia en Álava a causa del Covid-19 y un día después de que este medio hiciera llegar varias preguntas a responsables de la Diputación Foral, los Sindicatos de los sectores de residencias privadas y el Servicio de Ayuda a domicilio se reunieron con representantes de la Diputación de Álava, en una reunión que se alargó más de tres horas. El diálogo -según informan en un comunicado conjunto ELA, LAB, UGT y CCOO- se centró en la falta de medios para la protección (EPIs) con la que están afrontando esta pandemia.

Los trabajadores solicitaron nuevamente la realización de test tanto a las plantillas como a los y las usuarias. Denunciaron que todavía «al 60% de los usuarios» y «95% de los trabajadores de residencias» no se les ha hecho el test, cifra que sube a la práctica totalidad de la plantilla en el SAD. Desde Diputación alegan que es competencia de Osakidetza y del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, y que están trabajando por dotar de material a las empresas subcontratadas para prestar este servicio.

Los Sindicatos denuncian que la Diputación «parece tener información muy diferente a la que ellos reciben», y que no se realizan las suficientes inspecciones, «preavisando» además, «antes de la visita». Las cuatro empresas subcontratadas, por su parte, se han comprometido a reforzar el material de protección, y 3 de ellas a abonar la garantía salarial reconocida por ley a estos trabajadores.

Desde los sindicatos se les ha instado a que controlen y vigilen a todas estas empresas tanto residencias privadas como SAD, ya que lo que la institución dice no tiene nada que ver con la información que los sindicatos recibimos.

Extracto del comunicado conjunto de ELA, LAB, CCOO y UGT

Debemos recordar, que este sector lleva más de un año luchando por que se les reconozca un convenio provincial, que acabe con la diferencia salarial entre las residencias forales y los y las trabajadoras de estas empresas subcontratadas.

«Que a los trabajadores también realmente se les cuide. Porque, un trabajador que viene a tu casa, en fin, a atender a una persona enferma ya bastante duro es.»

Francisca, usuaria del Servicio de Asistencia Domiciliaria
Etiquetas

Quizá te interese

2 comentarios

Escribe un comentario

Tu email no será publicado. Puedes comentar de manera anónima. Aviso: El comentario no aparecerá hasta ser aprobado.