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Cáritas atendió en 2020 a 16.400 personas solo en Vitoria

El gasto de Cáritas Diocesana de Vitoria ascendió a 2.410.416,85 €

Cáritas Diocesana de Vitoria atendió a un total de 5.488 familias durante 2020, en el territorio de la Diócesis de Vitoria. Aplicando los cálculos de estimación de la Fundación FOESSA, Cáritas de Vitoria habría apoyado a alrededor de 16.400 personas el pasado año. A pesar de que la situación generada por la emergencia sanitaria dificulta la fotografía de la realidad de pobreza, el perfil que revelan los datos de Cáritas Diocesana sigue hablando de mujer: 64%. El 46% de las personas receptoras de la ayuda de Cáritas en 2020 están desempleadas y un 21% de las familias atendidas son españolas.

El informe de memoria anual recoge que en los despachos de la red Cáritas se mantuvieron un total de 10.694 entrevistas, a partir de las cuales se ofrecieron 11.811 respuestas de diversa índole. Un total de 1.309 apoyos fueron económicos, de los cuales, 405 fueron destinados a cubrir necesidades básicas con carácter urgente. La cantidad destinada a estas ayudas ascendió a 98.359,98 €.

Por otra parte, durante 2020, 836 personas participaron en distintos cursos impulsados por el Departamento de Formación. De ellas, 392 asistieron a clases o actividades relacionadas con el aprendizaje del castellano, 238 asistieron a las Escuelas de Formación y Promoción de la Mujer, y 206 niños y niñas o adolescentes participaron en sesiones de apoyo escolar.

Por programas, los talleres ocupacionales ofrecieron 217 becas formativas; 93 más fueron destinadas a la capacitación laboral en los talleres prelaborales. En el apartado de inserción laboral, en 2020, se contabilizaron 18 contratos de inserción: 1, en el programa de formación agrícola en huertas; 4, en la cooperativa Berjantzi y 13 más en el marco del convenio de colaboración con la Fundación Giltza.

La Agencia de Colocación Lan Bila atendió a 864 personas demandantes de empleo. El servicio de intermediación laboral gestionó 254 ofertas. Del total de demandas gestionadas fueron cubiertas 224: 198 de ellas, de servicio doméstico y/o cuidado de personas dependientes; otras 26 ofertas, en otros sectores.

Otros datos relevantes

Durante 2020, el gasto de Cáritas Diocesana de Vitoria ascendió a 2.410.416,85 €. La cuantía dedicada a la acción social fue de 861.893,66 €, en inclusión por el empleo se invirtieron 863.952,79 € y en animación de los programas 241.983,00 €.

Los ingresos ascendieron a 2.711.753,56 €. Las cuotas de socios y socias alcanzaron la cantidad de 405.240,27 €; las colectas, 55.324,37 €; los donativos, 862.452,68 € y las subvenciones recibidas de las instituciones públicas, 576.912,20€. Las aportaciones destinadas a campañas de emergencia supusieron 27.588,00 €.

El pasado año fueron 1.383 socios y socias los que junto a los donantes puntuales hicieron posible con sus cuotas y aportaciones el sostenimiento de una parte importante de las actuaciones de Cáritas de Vitoria. La acción de Cáritas en 2020 fue impulsada y sostenida con el apoyo de los 859 voluntarios y voluntarias que realizan labores de acompañamiento, sensibilización y animación comunitaria en el marco de los programas y servicios de la organización de los que dispone la red formada por 36 Cáritas de base.

Valoración de los datos

Los datos que ofrece el informe de actividad de 2020 en Cáritas son el reflejo de una actividad que se ha sostenido con respecto a años anteriores, a pesar de haberse dado en un contexto de grandes dificultades. Los números de la memoria de Cáritas de Vitoria responden a un ejercicio atípico, que ha supuesto un reto para la institución en tanto en cuanto ha tenido que ofrecer respuestas a situaciones y necesidades nuevas, que guardaban relación directa con la emergencia sanitaria. El período de confinamiento supuso un esfuerzo extraordinario en unas circunstancias extraordinarias. Sin embargo, pasadas las semanas de encierro obligatorio, “las coberturas sociales han hecho su función y han sostenido la situación. Llegaron los ERTEs y sería deseable que para quedarse. Con ERTEs o sin ellos, denunciar el empleo precario y reivindicar el trabajo decente sigue estando en la hoja de ruta de Cáritas”.

Durante los meses posteriores al confinamiento, la actividad fue retomándose, con dificultades para hacerla compatible con las medidas de seguridad impuestas por la amenaza del coronavirus. De ahí que los programas hayan acusado un descenso de la actividad, también condicionada por el retraimiento del voluntariado de mayor edad y, por tanto, más temeroso del contagio. Otra de las consecuencias de la crisis sanitaria que ha marcado el año 2020, es la pobreza relacional derivada de las restricciones en relación con el contacto social.

Mirando al futuro

Antes de la irrupción del coronavirus, Cáritas Diocesana había iniciado ya un proceso de revisión de su actividad y análisis de la realidad de pobreza del territorio. El trabajo colectivo de debate y diagnóstico de la acción en relación con las nuevas necesidades que han venido surgiendo, ha ido cobrando forma en una propuesta de marco de plan estratégico, que será debatido y, en su caso, aprobado en asamblea el próximo 12 de junio. Todo ello “para avanzar en la dirección correcta; para dotar a la institución de herramientas ágiles y flexibles que faciliten que nuestra labor se adecúe de forma dinámica a las necesidades reales de las personas”.

Memoria Euskadi 2020

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