OPINIÓN | El ruido del ocio nocturno pone en pie de guerra a los centros históricos

"Vivo sin vivir en mí, y tan alto el nivel, oigo, que con rabia al ruido odio".

Sin ruido no hay fiesta. No hay ambiente. No hay bares llenos. No hay ciudades animadas. El problema es que cada vez ya no se habla, se grita más fuerte. Cada vez somos más ruidosos. Especialmente en verano, donde con tanto calor y tantas ganas de juerga, los cascos antiguos de nuestras ciudades se llenan de miles de ruidosos noctámbulos deseosos de tomarse los cacharros en la calle, discutiendo contra todos y contra todo.

Los vecinos y vecinas de Gasteiz, es decir la Green Capital, tenemos derechos a poder descansar y a no volvernos “tarumba” con el ruido ensordecedor que se producen en muchos de los locales de ocio de esta ciudad, para eso solo hay que revisar el Buzón del Ciudadano para ver las quejas y más quejas de ello.

Voy a poner algunos ejemplos recientes:

  • «Yo tengo dobles ventanas y buen aislamiento, pero da igual. Llamé al 092 hasta cuatro veces. Las tres primeras no me contestaron. A la cuarta, me atendió una mujer en el 092. Me dijo que estaban teniendo una noche bastante problemática -desde hace tiempo, todas las noches de sábado lo son- y que no podía mandar una patrulla al bar de debajo de mi casa porque había muchas llamadas anteriores a la mía que habían denunciado el mismo problema en otros bares debajo de casas de otras personas».

«Mi sensación es que el ciudadano en su casa está completamente desprotegido. De que los bares tienen más derecho a tener un negocio abierto, ahora incluso con sus veladores acondicionados con música y calefacción, que los vecinos a poder vivir y no volverse locos en el intento. De que los medios para controlar que las ordenanzas se cumplan son cada vez más exiguos. De que las patrullas de guardia no tienen las herramientas para hacer cumplir las leyes. De que no son suficientes para vigilar que los cientos de bares con licencia nocturna no se pasen de la raya».

«De que el Casco Viejo, durante los fines de semana, es el parque de atracciones de la ciudad y de que los vecinos somos víctimas colaterales en todo esto. Es el desprecio y la discriminación hacia unos vecinos -los desgraciados que tenemos bares ruidosos debajo- frente a los afortunados que les ha tocado, por ejemplo, una frutería o una óptica debajo. La convivencia en una ciudad se construye entre todos, pero el Ayuntamiento tiene que velar porque las normas del juego se cumplan, detener los abusos (¡¡cambien por favor la licencia de veladores en el Casco Viejo!!) y cambiar leyes en beneficio de las personas antes que los negocios. Si no hay medios para asegurarse de que las ordenanzas se cumplen, quizás es hora de replantearse las prioridades de la ciudad y ver a donde se destinan los recursos».

«Por mi parte, y seguramente la de cientos de vecinos de Vitoria, quitaríamos parte de los recursos faraónicos del BEI y los trasladaríamos a asegurar que Todos los vecinos de esta ciudad, también los del Casco Viejo, puedan descansar».

Vecina harta del ruido Muy triste 06/02/2022 20:03:11.

  • «Yo también vivo encima de un bar y no es un problema exclusivo del casco viejo. Primer problema: amplitud de horarios. Un clase 2, hasta la 1:30 cualquier día y los viernes y sábados hasta 3:30. ¿Qué pasa, que nadie trabaja?. De lunes a jueves cerrado y viernes y sábados a 1:30 y cuando cierren el que quiera fiesta a la discoteca que esta insonorizadas. Segundo problema: control de insonorización. Un local tipo 2 no puede tener más que una televisión y una radio, no un ecualizador y todo llenó de altavoces. Tercer problema: un bar es un bar, no un restaurante donde se dan cenas, esto es culpa del gremio de hostelería. Horario de terrazas siempre se incumple, no se recogen a la hora, se montan antes de la hora, no se limpia y muchos locales las dejan en la calle. Y el más grave de todos es que el Ayuntamiento permita todo esto y no haga cumplir ni siquiera esa ley que beneficia tanto a los bares en tema de horarios, mínimos niveles de insonorización, veladores, distancia entre locales, etcétera. Defensor del pueblo, tome cartas y defienda por lo menos que se aplique la legislación vigente, para el bien de los ciudadanos, ya que nuestro Ayuntamiento no lo hace».
  • «Han pasado ya varios meses desde que el ayuntamiento ampliara terrazas y horarios de apertura de bares y la situación sigue siendo insostenible. Llevo años viviendo en la calle Cuchillería y nunca había vivido una situación como la actual: muchísima más gente que antes de la pandemia, más dificultad de acceso al portal, mucho más ruido que en años prepandemia, etc. Por no hablar de la dificultad existente para el acceso de vehículos de emergencias, pues no se cumplen las medidas necesarias de paso de vehículos y el único acceso “libre” del que disponíamos, el del cantón de Francisco Javier, ahora está invadido por sillas y mesas haciendo imposible el paso de una ambulancia el día que ocurra algo».

«Sin duda, todo esto ha sido provocado en gran medida por la ampliación de horarios nocturnos y las terrazas. Puedo comprender que la hostelería haya pasado por un bache muy gordo a lo largo de la pandemia, y en su momento se tomasen medidas para paliarlo, como puede ser la ampliación de horarios y terrazas. Lo que no comprendo es que una vez superada la pandemia se sigan manteniendo las medidas adoptadas en base a aquel momento y se mantenga la ampliación de tanto horarios de apertura como de terrazas».

«Soy consciente de donde vivo, y siempre lo he asumido, pero la situación actual no es asumible. Hace falta un equilibrio entre el descanso de los vecinos y el ocio, y actualmente el ocio está ganando por goleada al descanso. Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, los vecinos no podemos seguir en esta situación, ¿para cuándo la vuelta a la normativa prepandemia?, o ¿para cuándo una solución alternativa?»

  • Es la tercera vez en un año que tengo que pagar los destrozos de mi coche por la gentuza que sale de fiesta, jueves, viernes y sábado, de la discoteca Glow y destrozan coches, mobiliario, etc. La presencia policial no basta, ya que es cada día de cada fin de semana, ¿hasta cuándo se va a tolerar? Dejan botellas en la puerta de acceso al colegio de niños de 1 y 2 años que yo misma he retirado algún viernes. ¿Por qué me tengo que hacer cargo de sus destrozos? ¿El ayuntamiento o municipales que hacen al respecto?. Tres veces en un año, mis retrovisores arrancados de cuajo y el coche entero rallado. ¿Hasta cuando esta situación? ¿A quién debo denunciar para que se tomen cartas en el asunto?
  • «Las instituciones y la policía no hacen nada de nada. Se viene denunciando desde hace mucho tiempo la situación a causa de esta discoteca, pero les da igual, da lo mismo que destrocen los vehículos, que se suban a los techos de los mismos, que te rompan los retrovisores, que te abollen las puertas y el capo. Da igual que no se pueda dormir porque salen de la discoteca a altas horas borrachos y gritando, ensuciando a raudales, botellas, vasos, vómitos, orines, insalubre total. Todos tenemos derecho a descansar, pero parece ser que armar jaleo público en esta ciudad está permitido. Estamos hartos, hasta las narices de la GLOW y de los políticos y autoridades que no hacen nada para evitarlos. Llevamos unos cuantos años así. Desde que se reabrió. Deberían de no concederse licencias de este tipo de locales en las ciudades, que se vaya a los polígonos. ¡CIERRRE GLOW YA!»

«Tanta contaminación acústica nos va a volver locos, solo se pide algo tan sencillo como poder vivir a gusto en nuestras casas, volver a valorar el silencio por encima del ruido, respetar el descanso de los demás y tan solo gritar (si te apetece) en salas insonorizadas, dejando la calle y el campo libre de ruidos».

«Y en todo esto debería de entrar nuestras Instituciones, pero parece ser, o al menos así lo pienso yo, que nuestros gobernantes tienen miedo a meter mano en el asunto. Vivo sin vivir en mí, y tan alto el nivel, oigo, que con rabia al ruido odio».

*/GasteizBerri.com no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores.

1 COMENTARIO

  1. Es una vergüenza que este ayuntamiento haya regalado las calles del Casco Viejo a la hostelería y estos no se hagan responsables del ruido que genera, la falta de accesibilidad de los vecinos y la suciedad que genera.

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