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    Trabajadores del tranvía denuncian «robos diarios» y pasividad de Euskotren ante los carteristas

    La empresa asegura "no disponer de datos" pese a las 30 denuncias registradas por la Ertzaintza y los avisos constantes del personal

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    Imagen: Alex García

    Trabajadores del tranvía de Vitoria-Gasteiz denuncian que los robos por carteristas se han convertido en un problema «diario» mientras la empresa operadora (Euskotren) mantiene una política de no intervención. Según ha podido conocer GasteizBerri, a través de diversas fuentes internas, el personal del servicio lleva meses alertando de esta situación sin obtener una respuesta efectiva.

    «Llevamos avisando repetidamente al puesto de mando y la respuesta siempre es que no pueden hacer nada«, afirman varios trabajadores en conversaciones a las que ha tenido acceso este medio. Alguno, incluso, es más contundente: «Nunca reconocerán que tienen conocimiento del problema si no van a tomar medidas«.

    Un tercero confirma lo que parece ser una realidad cotidiana: «El personal de seguridad reporta esto [presencia de carteristas y robos] todos los días«.

    Usuarios, trabajadores y Ertzaintza lo saben. Pero la empresa «no tiene conocimiento»

    Esta situación presenta una notable contradicción. Por un lado, la Ertzaintza ha confirmado a GasteizBerri que se han registrado 30 denuncias por robos y hurtos ocurridos en el interior del tranvía en lo que va de 2025. Sin embargo, cuando este medio consultó a Euskotren sobre el problema, la respuesta oficial fue que la empresa «no dispone de datos» al respecto.

    «Euskotren no dispone de datos sobre esto»

     Gabinete de prensa de Euskotren

    La pregunta que surge es inevitable: si los trabajadores reportan incidentes «a diario» al puesto de mando; si en las policías hay al menos constancia de lo que ocurre, como indican las 30 denuncias registradas en lo que va de año, ¿dónde van esos reportes? ¿Por qué la empresa dice no tener información sobre un problema del que su propio personal alerta constantemente?

    Un problema que va a más

    Fuentes del servicio aseguran que la situación de los cacos en el tranvía ha ido a peor en lo que va de año. «Desde abril aproximadamente empezamos a notarlo claramente. Puede que antes también pasara, pero más disimuladamente», explican. «Desde Semana Santa perdieron la vergüenza y en verano, desde julio, es todos los días en el tramo de Europa a Hegoalde«.

    Los trabajadores relatan episodios concretos con frustración: «La semana pasada hubo robos a la vista de las cámaras y no pasó nada«, señala uno de ellos. Otro confirma que «se han hecho comunicaciones internas» sobre el problema, aparentemente sin resultado.

    «Que no intervengamos»

    Lo más llamativo son las instrucciones que el personal dice haber recibido. Según las fuentes consultadas, «la directriz de la empresa fue que no interviniéramos, que no les dijéramos nada directamente, solo avisar al puesto de mando si hacían algo grave».

    Esta directriz habría generado una situación paradójica: los trabajadores ven los robos, no pueden actuar directamente, avisan al puesto de mando que responde que no puede hacer nada, y de todo este problema la empresa afirma no tener datos. Una empresa pública dependiente del Departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno Vasco.

    Pese a estas limitaciones, el personal ha intentado prevenir incidentes con estrategias indirectas: «Cuando los identificábamos, avisábamos a revisores y seguridad para que se mantuvieran cerca» para actuar así al menos como elemento disuasorio, pero sin confrontación directa.

    Personal de seguridad sin margen de actuación

    Los trabajadores también señalan las limitaciones legales del personal de seguridad privada. «No tienen autoridad para actuar, no son agentes de la ley. Solo pueden intervenir si hay agresión a un revisor», explican. «Si tocan a un pasajero, se les cae el pelo». Aunque ese pasajero se haya montado en el tranvía para ver qué puede robar a un o una usuaria despistada.

    La realidad que relatan las personas que viven de cerca el problema es desoladora. Son testigos impotentes de robos e intentos de robo diarios, desde una posición vulnerable: con personal sin capacidad legal para intervenir más allá de la disuasión pasiva y una empresa que ni siquiera reconoce el problema.

    Señales de cambio

    Según conversaciones recientes entre trabajadores -a las que ha tenido acceso GasteizBerri-, esta situación de desamparo podría estar en su fase final a la vista del aumento de presencia policial que se ha podido ver en los propios trenes. Una mayor presencia de la Policía Local, «sin que nadie les haya avisado», podría significar que desde Agirrelanda se conoce y se empieza a responder al problema, aunque todavía sea tímidamente.

    El aumento de la vigilancia en tranvía no solo es visible. Otras fuentes nos aseguran que en las últimas semanas podría haberse reforzado la vigilancia con policías de paisano montando en los propios vagones del tranvía.

    Oficialmente, desde el departamento de seguridad ciudadana, responsable de Policía Local, no confirman este aumento de la vigilancia y de hecho aseguran -al igual que la empresa pública que gestiona el servicio- no tener constancia de que se estén cometiendo robos en el tranvía.

    Preguntas sin respuesta

    Este medio ha vuelto a contactar con Euskotren presentando estas informaciones específicas y planteando varias preguntas: ¿Qué protocolo tiene establecido la empresa cuando el personal detecta posibles carteristas? ¿Se lleva algún registro de los avisos que realizan conductores y personal de seguridad? ¿Qué medidas está tomando o planea tomar ante las 30 denuncias confirmadas por la Ertzaintza?

    En el momento de cerrar esta noticia, la empresa no ha respondido a estas cuestiones. Actualizaremos la información cuando obtengamos su versión de los hechos.

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