El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz estudia implantar una limitación de velocidad de 30 kilómetros por hora por defecto en toda la ciudad. Así lo recoge el borrador del Plan de Movilidad Sostenible y Espacio Público de Vitoria-Gasteiz 2026-2030, al que ha tenido acceso GasteizBerri y que plantea este cambio dentro de su programa de gestión del tráfico y el aparcamiento en el que tambien se incluye poner más OTA en zonas pegadas a los barrios que ya la tienen y permitir a bicis y patinetes circular en contrasentido en algunas calles.
La propuesta no sería absoluta. El documento abre la puerta a excepciones en ejes principales de acceso a la ciudad o de especial importancia para el transporte público, pero fija como orientación general una ciudad con velocidades más bajas y con más medidas de calmado del tráfico.
Una de las medidas más concretas del borrador
El texto, fechado en abril de 2026, es un borrador del plan de acción del nuevo PMSEP (Plan de Movilidad Sostenible y Espacio Público) y actualiza el documento vigente entre 2021 y 2025. Se presenta como una propuesta preliminar, todavía abierta a participación y a posteriores ajustes técnicos y presupuestarios.
Dentro de ese marco general, la medida de la “Vitoria-Gasteiz Ciudad 30” es una de las más claras y directas de todo el documento. En el apartado dedicado a tráfico y aparcamiento, el plan plantea “una regulación viaria con limitación de velocidad a 30 km/h por defecto para toda la ciudad”, acompañada de una estrategia de calmado del tráfico y de futuras remodelaciones de intersecciones complejas.
No se trata solo de reducir la velocidad máxima. El documento vincula esta medida a una reorganización más amplia del espacio viario para moderar no solo la velocidad, sino también la intensidad del tráfico, con la idea de mejorar la seguridad de peatones y ciclistas y rebajar el impacto ambiental del coche en la calle.
Menos protagonismo del coche en la calle
En su planteamiento general, el plan sostiene que la gestión de las infraestructuras de transporte debe ayudar a avanzar hacia un modelo con menos protagonismo del automóvil y con más peso para los modos peatonal, ciclista y el transporte público.
Ese enfoque aparece también en los objetivos estratégicos del documento, donde se habla de desarrollar diseños y regulaciones viarias y del estacionamiento que ayuden a reducir la intensidad del tráfico y a moderar su velocidad, especialmente en los entornos más sensibles.
En la práctica, el plan conecta esa futura “ciudad 30” con otras medidas que ya asoman en el mismo borrador, como la reforma de intersecciones, la extensión de la OTA, la mejora de la movilidad peatonal, la ampliación de la red ciclista y la adaptación del transporte público a los nuevos trazados del tranvía.
Un plan aún abierto a cambios
Por ahora, el documento no concreta calendario de implantación ni detalla en qué calles quedarían esas excepciones al límite general. Tampoco define todavía cómo se traduciría esa regulación en cada tipo de vía. Lo que sí hace es fijar la dirección política y técnica que quiere explorar el Ayuntamiento en los próximos años.
El borrador insiste además en que se trata de un punto de partida para el debate, dentro de un proceso de participación en el que ciudadanía y agentes sociales podrán trasladar propuestas y prioridades antes de la redacción definitiva.







