El viaje de Maider Etxebarria a Marruecos ha abierto una nueva vía para resolver el conflicto que Vitoria-Gasteiz mantiene desde hace años con Tánger por el palacio Álava-Esquível. La ciudad marroquí abonará en los próximos días cerca de 20.000 euros de los 493.000 que debe al Ayuntamiento por el inmueble, situado entre las calles Herrería y Zapatería.
El pago representa el 4% de la cantidad pendiente y forma parte del acuerdo alcanzado este miércoles entre la alcaldesa de Vitoria-Gasteiz y su homólogo de Tánger, Mounir Lymouri. La municipalidad marroquí lo presenta como una muestra de su voluntad de avanzar hacia una solución definitiva para un expediente que acumula nueve multas y años de incumplimientos.
Tánger también se ha comprometido a llevar a su pleno general de octubre una propuesta para aprobar el pago del principal de la deuda. Además, deberá establecer un mecanismo que permita abonar a partir de entonces los impuestos municipales vinculados al palacio.
El acuerdo no concreta todavía cuándo se pagará la totalidad de la deuda ni fija una fecha para el comienzo de las obras. Ambos ayuntamientos se han emplazado a mantener nuevas reuniones para desarrollar los compromisos alcanzados durante el encuentro.
Antes del pleno de octubre, una delegación técnica de Tánger viajará a Gasteiz en septiembre para inspeccionar el edificio. La visita se apoyará en el informe elaborado por el departamento municipal de Urbanismo, que recoge las patologías del inmueble y las intervenciones necesarias para frenar su deterioro.
El acuerdo llega después de una década de promesas que no han conseguido resolver el problema. Tánger ya saldó en 2016 una deuda anterior de cerca de 17.000 euros y anunció entonces una rehabilitación integral del palacio, pero el proyecto no llegó a ejecutarse.

Con el paso de los años, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz fue imponiendo multas coercitivas por el incumplimiento de las obligaciones de conservación. En enero de 2024, la deuda ascendía a 421.000 euros y el Gobierno municipal decidió no imponer una décima sanción después de que Tánger volviera a mostrar su disposición a pagar y actuar sobre el inmueble.
Etxebarria y Lymouri mantuvieron aquel año un primer encuentro en Gasteiz, presentado como el primer contacto institucional directo entre ambas ciudades en décadas. Los dos ayuntamientos anunciaron entonces un grupo de trabajo técnico, aunque la rehabilitación continuó sin ejecutarse.
Desde la reactivación de las conversaciones en 2024, la deuda ha crecido en unos 72.000 euros hasta alcanzar los 493.000 actuales. El Pleno de Vitoria había fijado además el final del primer semestre de 2026 como límite para alcanzar una solución pactada.
Ese plazo terminó el pasado 30 de junio. Parte de la oposición había planteado la posibilidad de imponer una décima multa coercitiva o estudiar la expropiación del edificio si Tánger seguía sin cumplir sus obligaciones.
El nuevo acuerdo aplaza, por el momento, esas medidas y devuelve el conflicto a la vía negociada. Su alcance dependerá ahora de que el primer pago se materialice, el pleno de Tánger apruebe el resto y la visita técnica termine convirtiéndose en obras.
Una herencia que acabó en manos de Tánger
El palacio Álava-Esquível pertenece a la ciudad marroquí desde la muerte, en 1953, de Ignacio de Figueroa y Bermejillo, segundo duque de Tovar.
Su testamento establecía que sus bienes debían pasar primero al National Cancer Institute de Estados Unidos. Como la institución rechazó la herencia, el patrimonio terminó en manos de Tánger, ciudad con la que el duque mantenía una estrecha relación tras haber sido atendido allí después de resultar herido en una campaña militar en el norte de África.






