El conflicto en los servicios deportivos municipales no está cerrado. La patronal ha dicho ahora que cumplirá el acuerdo firmado en enero de 2025, pero los trabajadores han dejado claro en el Ayuntamiento que el susto ya ha tenido consecuencias. La negociación del nuevo convenio llega tarde y con el verano encima.
“Hemos perdido dos meses de negociación”, han advertido en comisión. Ese es el problema de fondo. El compromiso era empezar a negociar a comienzos de 2026 para intentar cerrar el nuevo convenio antes de que salieran las principales licitaciones municipales. Ese calendario ya no se está cumpliendo.
La parte social ha explicado que la patronal llegó a poner sobre la mesa que no podía aplicar las condiciones pactadas para 2027. Según han contado, el argumento era que el Ayuntamiento había prorrogado el contrato principal de actividades deportivas y que eso impedía asumir las subidas salariales ya acordadas.
Ese aviso encendió las alarmas. Los trabajadores recuerdan que el acuerdo de fin de huelga tiene la misma legitimidad que un convenio y que lo firmado se tiene que cumplir. La patronal se echó atrás en la reunión del 11 de junio, pero la negociación del nuevo convenio sigue sin arrancar de verdad.
La concejala de Deporte, Ana López de Uralde, ha intentado rebajar la preocupación. Ha asegurado que también le sorprendió que la patronal pudiera plantear no cumplir un acuerdo firmado y ha celebrado que finalmente haya confirmado que aplicará lo pactado para 2027.
El Ayuntamiento sostiene que hace seguimiento de los contratos y que no le consta ningún incumplimiento del convenio vigente. López de Uralde ha recordado que la negociación colectiva corresponde a trabajadores y patronal, pero ha añadido que el Consistorio debe comprobar que las empresas cumplen el convenio en vigor.
EH Bildu ha pedido al Gobierno municipal que no se limite a licitar y mirar para otro lado. Maider Uriarte ha defendido que los nuevos pliegos deben recoger lo que se acuerde en el convenio para que luego no haya excusas. También ha pedido reforzar el control de las cláusulas sociales.
Elkarrekin ha ido en la misma línea. Óscar Fernández ha señalado que el Ayuntamiento no puede desentenderse porque se trata de servicios que se prestan a la ciudadanía y que están muy bien valorados.
El PP ha defendido que la negociación corresponde a las partes, pero ha mostrado su apoyo a que se alcancen condiciones laborales adecuadas. Aitor González ha dicho que las administraciones deben estar atentas a la evolución del conflicto.
López de Uralde ha enviado un mensaje de tranquilidad. El contrato más importante termina en septiembre de 2027 y, según la concejala, hay margen para negociar las condiciones de los años siguientes. También ha asegurado que los nuevos pliegos tendrán en cuenta los acuerdos que se alcancen con la patronal.
Los trabajadores no lo ven tan sencillo. Temen llegar otra vez al mismo punto de siempre: licitaciones en marcha, convenio sin cerrar y empresas diciendo que ya no hay margen para mejoras. De momento, la patronal ha rectificado, pero la negociación sigue con retraso.





