El conflicto por el contrato relevo en TUVISA entra en una nueva fase. Según ha podido saber GasteizBerri, se ha planteado convocar una asamblea general de trabajadores para que sea la propia plantilla la que decida si inicia una huelga.
A día de hoy no hay paros convocados. La huelga es todavía una posibilidad, pero por primera vez se abre la puerta a que los trabajadores voten si quieren dar ese paso ante la falta de avances.
El malestar lleva más de un año creciendo dentro de la empresa municipal. El origen está en el bloqueo del contrato relevo, una fórmula prevista en el convenio que permite que trabajadores de mayor edad reduzcan su jornada antes de jubilarse mientras otra persona entra para cubrir parte de su puesto.
Fuentes conocedoras del conflicto calculan que unas 15 personas podrían haberse acogido ya a este sistema. Son trabajadores de más de 60 años que siguen en activo, muchos de ellos conduciendo autobuses urbanos, pese a que podrían haber iniciado una jubilación parcial.
Al mismo tiempo, otras 15 personas podrían haberse incorporado a TUVISA para cubrir esos relevos. Por eso, la plantilla insiste en que el problema no afecta solo a quienes están cerca de la jubilación, sino también a quienes esperan una oportunidad para entrar en la empresa.
Más de un año sin una salida
El contrato relevo quedó bloqueado tras un cambio que afecta al personal laboral del sector público. La interpretación trasladada a los sindicatos es que las personas contratadas como relevistas deben terminar siendo fijas.
En una empresa pública, eso obliga a articular su entrada mediante una oferta pública de empleo o un proceso que garantice los principios de acceso al empleo público.
La parte social planteó a TUVISA que pusiera en marcha ese camino. Sin embargo, según las fuentes consultadas, la empresa dejó el sistema en suspenso y desde entonces no ha dado una solución concreta.
La sensación dentro de la plantilla es que el asunto se ha ido aplazando mientras los trabajadores afectados continúan en sus puestos. Ese desgaste es el que ha llevado ahora a plantear una asamblea general.
La plantilla tendrá la última palabra
La convocatoria de esa asamblea supone un cambio importante. Hasta ahora se hablaba de malestar, de reuniones y de posibles protestas. Ahora será la plantilla la que tendrá que decidir si el conflicto termina en huelga.
Todavía no se conoce la fecha de la reunión ni, en caso de aprobarse los paros, cómo se desarrollarían. La decisión dependerá de la votación de los trabajadores.
El precedente más cercano está en 2019, cuando el contrato relevo ya provocó una huelga en TUVISA. Aquel conflicto terminó con un acuerdo que permitió mantener esta fórmula y garantizar contratos indefinidos para las personas relevistas.
Siete años después, el mismo asunto vuelve a colocar a la empresa municipal ante un escenario de movilizaciones.





