El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz mantendrá a mediados de julio un encuentro con autoridades marroquíes para tratar la deuda pendiente y el estado del palacio Álava-Esquível. El edificio, situado en el Casco Viejo, pertenece al Ayuntamiento de Tánger y arrastra desde hace años problemas de conservación y sanciones municipales.
La alcaldesa, Maider Etxebarria, ha anunciado este jueves en el Debate General de Política Municipal que las autoridades marroquíes han trasladado su disposición a abordar el asunto en una reunión que se celebrará en Marruecos. El objetivo, según ha dicho, es “solucionar definitivamente los problemas apuntados”.
El caso tiene una doble vertiente. Por un lado, la deuda acumulada con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que ronda el medio millón de euros. Por otro, el deterioro de un edificio histórico ubicado en una zona especialmente sensible del Casco Viejo.
Etxebarria ha señalado que la preocupación municipal pasa por “mantener vivo” el inmueble, evitar que continúe su deterioro y regularizar las relaciones económico-administrativas entre la propiedad y el Consistorio. Es decir, resolver tanto la situación económica como las obligaciones de conservación del edificio.
La alcaldesa ha recordado que el Pleno aprobó en diciembre de 2025 una moción sobre el palacio. Aquel acuerdo instaba al Gobierno municipal a seguir trabajando para reclamar a las autoridades marroquíes el pago de la deuda pendiente por impuestos y tasas municipales, así como la ejecución de las obras necesarias para reparar las patologías detectadas.
El plazo fijado entonces era de seis meses para alcanzar acuerdos. Ahora, tras varios contactos previos, el Ayuntamiento asegura que Marruecos ha aceptado tratar el asunto en una reunión presencial a mediados de julio.
Etxebarria no ha detallado qué representantes acudirán al encuentro ni si la reunión servirá para pactar un calendario de pago, un acuerdo de conservación o una intervención concreta sobre el palacio. Sí ha situado la cita como una oportunidad para desbloquear un conflicto enquistado desde hace años.
El desenlace será relevante para Vitoria-Gasteiz no solo por la deuda acumulada, sino también por el futuro de un inmueble histórico del Casco Viejo cuya situación preocupa desde hace tiempo al Ayuntamiento y a los grupos municipales.




