No son “gomas” ni “lápices” reales. Son 73 bolardos de Vitoria-Gasteiz que han empezado a pintarse este jueves en el entorno de la plaza Juan de Ayala y la calle Ricardo Buesa para que se vean mejor y reduzcan el riesgo de golpes y tropiezos, especialmente entre personas con baja visión.
La intervención continuará hasta mañana viernes 26 y cuenta con la participación de Retina Araba Begisare, la Escuela de Artes y Oficios y el Ayuntamiento. El alumnado y profesorado del centro transformará visualmente estos elementos urbanos en “gomas” de borrar y “lápices”, con colores de alto contraste y diseños pensados para distinguirlos mejor sobre el suelo.
La actuación llega después del plan iniciado a finales de 2024 para localizar obstáculos urbanos que dificultaban la movilidad peatonal. Desde entonces, el Ayuntamiento ha retirado algo más de 200 elementos de la vía pública, entre ellos 106 bolas metálicas, 71 elementos tipo queso y 23 pivotes metálicos. Beatriz Artolazabal ha defendido que una ciudad accesible no se construye solo retirando barreras, sino también adaptando los elementos que siguen en la calle para que sean “más seguros y visibles”.

Retina Araba Begisare lleva tiempo advirtiendo de que los bolardos son una dificultad habitual para caminar por Vitoria-Gasteiz cuando la visión es reducida. Según ha indicado Estibaliz, de la asociación, el problema está en la altura, en la falta de contraste con el suelo y en la dificultad para detectarlos a tiempo. “Normalmente están a una altura que no cumple la normativa, no tienen los contrastes que necesitamos”, ha explicado.
La idea de las “gomas” y los “lápices” parte del diseño trabajado por la Escuela de Artes y Oficios con Begisare. Pico Zulueta, profesor de fotografía del centro, ha explicado que los bolardos cilíndricos se pintan como “lapiceros”, mientras que otros elementos se convierten en “gomas” inspiradas en las clásicas Milán, pero con la palabra “Miran”. El guiño enlaza con la necesidad de mirar también desde la perspectiva de quienes tienen baja visión.
La elección de los colores tampoco es solo estética. Begisare y la Escuela de Artes y Oficios han buscado tonos que permitan distinguir mejor los bolardos sobre el pavimento. El verde está vinculado a la baja visión en otros países y el rosa se ha incorporado para reforzar el contraste. “Tiene que ser un color llamativo porque si no lo perdemos”, ha señalado Estibaliz.






En la calle Beato Tomás de Zumárraga, enfrente del Bar Tolo, además de ser impropios para una calle (abandonada) hay unos mamotretos semi abandonados tipo polígono industrial, que son cuasi invisibles tanto por la noche como por el día, para las personas, para coches, motos, bicis, etc… Eso sí, en la misma calle Pintor Clemente Arraiz, solo dos papeleras, muchas árboles sin podar en años en condiciones normales, montones y montones de hojas donde, al parecer, nunca pasa el barrendero, baldosas rotas, exceso de palomas y, últimamente también, exceso de urracas…. Es un despropósito lo que nos dijo la alcaldesa en Radio Vitoria presumiendo de que en Gasteiz hayan hecho tantas cosas…