El conflicto del taxi en Vitoria-Gasteiz vuelve a tener una tarde decisiva. El sector vota de nuevo la ordenanza después de haberla rechazado en marzo, en un proceso que el Ayuntamiento sigue con la esperanza de que esta vez salga adelante. Sobre la mesa está una de las medidas que más debate ha generado en los últimos meses: la obligación de realizar 50 guardias en festivos y sábados.
La concejala de Espacio Público, Beatriz Artolazabal, ha defendido que el diálogo con el sector ha sido “intenso” y que el Gobierno municipal lleva “más de un año y medio” trabajando para intentar cerrar un acuerdo. Según ha explicado, el objetivo es adaptar el servicio a las necesidades actuales del colectivo y también a las demandas de la ciudad.
“Tenemos la esperanza porque creo que el diálogo ha sido intenso a lo largo de todos estos últimos meses”, ha señalado Artolazabal. La concejala espera que la ordenanza sea aprobada en la reunión prevista para esta tarde y que, a partir de ahí, el Ayuntamiento pueda seguir trabajando con el sector.
El debate no afecta solo a las condiciones laborales de los taxistas. También tiene que ver con la percepción que existe en la ciudad sobre el servicio. Artolazabal ha reconocido que hay una demanda ciudadana de mejora y que el propio sector es consciente de que debe dar pasos para responder a esa situación.
“Hay una demanda, lo sabemos todos. La gente está solicitando una mejora en el servicio del taxi que se está dando en Vitoria-Gasteiz”, ha afirmado.
El Ayuntamiento ya ha firmado el decreto que establece esas 50 guardias en sábados y festivos. La cifra, según ha vuelto a insistir una vez mas la concejala, no surge de una decisión unilateral, sino de una base preacordada durante las conversaciones mantenidas con la representación del sector. Artolazabal ha defendido que se trata de un número “razonable” para cubrir las necesidades del servicio, especialmente en horario nocturno.
La concejala ha dejado abierta, en todo caso, la posibilidad de revisar esa cifra más adelante. El Gobierno municipal quiere que primero empiece a funcionar el sistema y que después se evalúe si las 50 guardias son suficientes, escasas o excesivas.
“No es una cifra cerrada ni nos cerramos a esa decisión”, ha explicado. Artolazabal ha pedido que haya un tiempo prudente para analizar los resultados antes de introducir cambios. “Lo suyo es que empiece a funcionar, veamos cuáles son los resultados y, si hay que ajustarlos, se ajustará”, ha añadido.
La aprobación definitiva de la ordenanza todavía depende de varios pasos. El Ayuntamiento ha recibido unas 70 alegaciones, que ahora están siendo analizadas por los servicios municipales. Artolazabal ha insistido en que esa respuesta debe hacerse “con rigor y con garantía jurídica”.
La previsión inicial era tener la ordenanza aprobada en julio, pero la concejala ha admitido que el calendario puede ir justo. Si alguna alegación obliga a introducir cambios en el decreto, el Ayuntamiento tendrá que rehacer parte de la tramitación y dar los plazos necesarios desde el punto de vista legal.
“Estamos a 15 de junio. Mi idea es cumplir, pero veremos. Si no es a primeros de julio, pues cuanto antes”, ha señalado Artolazabal.




