Rubén Rico, presidente de AIDTTAX, acusa al Ayuntamiento de «poner al taxi a los pies de los caballos»

El presidente de AIDTTAX analiza el conflicto del taxi en Vitoria, cuestiona los turnos nocturnos y reclama más coordinación con autobuses y Gautxori.

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Rubén Rico ha dejado la presidencia de Grupo Celedón para ponerse al frente de AIDTTAX, una nueva asociación que nace con la intención de representar de forma transversal al sector del taxi y reclamar cambios en la regulación, la organización del servicio y la relación con las administraciones.

Su puesta en marcha llega en plena tensión entre parte del colectivo y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz por la nueva ordenanza, los turnos nocturnos y la obligación de garantizar un mínimo de vehículos durante determinadas jornadas. Rico sostiene que el taxi tiene margen de mejora, pero rechaza que se le responsabilice en solitario de los problemas de movilidad nocturna.

En esta entrevista con GasteizBerri, el presidente de AIDTTAX defiende una mayor coordinación entre taxis, autobuses y Gautxori, reclama más datos para anticipar los picos de demanda y alerta de la llegada de grandes plataformas como Uber. También explica por qué la asociación nace ahora, cómo pretende diferenciarse de las organizaciones existentes y qué cambios considera necesarios para que el sector pueda competir.

P: ¿Por qué nace AIDTTAX y por qué habéis decidido ponerla en marcha ahora?

R: Llevábamos tiempo preocupados por lo que está ocurriendo con las grandes plataformas digitales, que ya están operando en Bizkaia y Gipuzkoa. Las administraciones no están queriendo o no están sabiendo responder a la transformación que vive el transporte.

La normativa no se está adaptando a esta nueva realidad. Al contrario, se está aumentando la regulación sobre el taxi mientras llegan multinacionales que funcionan con unas reglas diferentes. En esas condiciones es muy difícil competir.

También creemos que el taxi, pese a ser una profesión con más de cien años de historia, sigue siendo bastante desconocido para la sociedad. Ese desconocimiento permite que se lancen mensajes que perjudican al sector sin explicar cómo trabajamos ni cuáles son nuestros problemas.

En los últimos meses se ha trasladado la idea de que la falta de transporte en determinados horarios es culpa del taxi. Nosotros creemos que esa visión es injusta y que prepara el terreno para que las plataformas se presenten como la única alternativa.

Lo sucedido en Vitoria-Gasteiz ha sido el revulsivo definitivo. Pensamos que este es el momento de explicar nuestra realidad, poner en valor la profesión y exigir los cambios que necesita el sector. Lo que ya está ocurriendo en Bizkaia y Gipuzkoa terminará llegando a Álava.

«Lo que está pasando en Bizkaia y Gipuzkoa viene a Álava y, con estas regulaciones, nos van a barrer».

P: ¿La nueva asociación surge también por un descontento con la forma en la que se ha representado al sector hasta ahora?

R: Sí. Existe bastante desconocimiento, incluso dentro del propio sector, sobre quién representa a quién.

Radio Taxi Gasteiz es una empresa que presta servicios inmediatos. Grupo Celedón, que es la cooperativa que yo presidía, trabaja principalmente con administraciones, empresas y servicios concertados. Además, existía una asociación que representaba a una parte del colectivo y cuya Junta Directiva estaba formada por personas vinculadas a Radio Taxi.

Durante la última negociación con el Ayuntamiento se ha dicho que se llevaba un año y medio dialogando, pero, según la información que tenemos, únicamente se celebraron tres reuniones. No conocemos las actas ni sabemos exactamente qué se negoció.

Ese desconocimiento no afectaba solo a quienes no estábamos presentes. Muchos profesionales que supuestamente estaban representados tampoco sabían qué se estaba hablando en esas reuniones.

AIDTTAX nace ante esa falta de transparencia y ante una dinámica en la que el Ayuntamiento y el operador mayoritario toman decisiones que pueden beneficiar a una parte concreta, pero no necesariamente al conjunto del taxi.

«AIDTTAX nace con voluntad de acuerdo, pero con un espíritu combativo».

P: ¿AIDTTAX es una asociación exclusivamente local?

R: No. Nuestra aspiración es más amplia.

Ya mantenemos contactos con profesionales y organizaciones de Bizkaia, entre ellas UKTA, y queremos impulsar iniciativas conjuntas. Si necesitamos modificaciones legislativas, tendremos que construir un movimiento en el conjunto de Euskadi.

La primera batalla está en Gasteiz porque es aquí donde se han producido los últimos conflictos y donde consideramos que se ha señalado injustamente al sector.

P: Hablas de que se ha señalado al taxi. ¿A qué te refieres?

R: Se han trasladado a la opinión pública afirmaciones que no reflejan toda la realidad.

Es sencillo comprobar los horarios del Gautxori, las frecuencias que mantiene durante la noche y a qué hora termina el servicio los viernes y los sábados. También se puede comprobar cuándo se producen los principales problemas de movilidad.

El taxi puede tener una parte de responsabilidad y nosotros no la negamos. Sabemos que hay cosas que debemos mejorar. Pero quien tiene la responsabilidad de coordinar el transporte de la ciudad es el Ayuntamiento.

Si no se recogen datos ni se coordinan los diferentes medios de transporte, no se puede atribuir todo el problema al taxi. Nosotros somos una parte del sistema, no todo el sistema.

P: Hasta ahora muy pocos taxistas han querido hablar públicamente. ¿Queréis cambiar también la manera de comunicar del sector?

R: Es uno de nuestros objetivos principales.

El taxi tiene problemas, defectos y muchas cosas que mejorar, como cualquier otro sector. También tiene que adaptarse a los cambios. Pero necesitamos explicar a la ciudadanía cómo trabajamos, cuáles son nuestras dificultades y qué soluciones proponemos.

Nuestra voluntad es prestar el mejor servicio posible. Lo que no aceptamos es que se nos responsabilice de problemas que corresponden al conjunto de la movilidad.

AIDTTAX nace con voluntad de diálogo y de acuerdo, pero también con un espíritu combativo. Hemos tendido la mano al Ayuntamiento y hemos presentado propuestas que no han sido atendidas.

Siempre vamos a intentar llegar a acuerdos. Pero, si se opta por imponer medidas sin escuchar al sector, también vamos a defendernos.

«El taxi tiene que evolucionar y transformarse, pero no somos el problema».

P: ¿AIDTTAX nace contra Radio Taxi o contra alguna de las organizaciones existentes?

R: No. No nacemos contra nadie.

La asociación quiere ofrecer una visión transversal del sector. Yo soy el presidente y procedo de Grupo Celedón. La vicepresidenta pertenece a Radio Taxi Gasteiz, el tesorero es independiente y también hay representación de la zona rural, de Alatax y de otras agrupaciones.

La ley permite que una persona forme parte de varias asociaciones. Radio Taxi es una empresa privada y no puede decidir a qué organización puede asociarse cada profesional.

Queremos que estén representadas las distintas realidades del taxi. Hasta ahora se han planteado soluciones que terminaban enfrentando a unos profesionales con otros. Nosotros queremos buscar alternativas que mejoren el servicio y las condiciones laborales sin perjudicar a ninguna parte del sector.

P: El Ayuntamiento ha fijado un mínimo de 50 taxis durante determinadas noches. ¿Por qué rechazáis esa medida?

R: Porque esos taxis ya están trabajando.

Cuando se consulta una aplicación o se observa una parada y aparecen cuarenta y tantos taxis libres, hay que tener en cuenta que únicamente se está viendo a los que no están ocupados. Los vehículos que llevan pasajeros no aparecen como disponibles.

La medida obliga a profesionales autónomos a trabajar en momentos concretos sin tener en cuenta sus vacaciones, su situación familiar, sus necesidades de conciliación o su edad.

Además, se va a aplicar de una forma muy rígida. El 23 de julio, en vísperas de Santiago, seguramente habrá muchos más de 50 taxis trabajando porque es una jornada con mucha actividad. Exigir ese mínimo en una noche en la que ya puede haber cerca de 200 vehículos en la calle no soluciona nada.

Es una medida artificial que sirve para señalar al taxi como responsable de la diferencia entre la oferta y la demanda, pero no aborda las causas reales del problema.

P: ¿Qué debería hacer el Ayuntamiento antes de establecer unos servicios mínimos?

R: Debería analizar cuáles son los picos de movilidad, en qué lugares se producen, a qué horas aumenta la demanda y qué alternativas de transporte existen en cada momento.

A partir de ahí habría que coordinar una respuesta entre el taxi, los autobuses urbanos, el Gautxori y el resto de los medios de transporte.

Nosotros tendremos que arrimar el hombro y asumir nuestra parte. Pero el Ayuntamiento también tendrá que reforzar frecuencias y ampliar horarios.

No parece razonable que durante la noche haya autobuses cada 45 minutos y que el Gautxori termine alrededor de las cuatro de la mañana, justo cuando cierran algunos locales y aumenta la demanda. Si durante varias horas apenas pasan autobuses, no se puede concluir que el único servicio que falla es el taxi.

«Las quejas de los usuarios son reales, pero las deficiencias no están solo en el taxi».

P: ¿Entendéis el enfado de las personas que esperan un taxi y no consiguen encontrarlo?

R: Lo entendemos completamente.

Una persona que lleva media hora esperando tiene motivos para estar enfadada. Las quejas son reales y existen deficiencias en el servicio.

El problema es que muchas personas esperan un taxi porque, en ese momento, no tienen ninguna otra alternativa. Se pretende que un servicio a demanda absorba toda la movilidad nocturna de la ciudad y eso es imposible.

La ciudadanía tiene derecho a quejarse cuando el transporte no funciona. Lo que decimos es que no falla únicamente el taxi, sino la coordinación del conjunto del sistema.

P: ¿Cómo se puede equilibrar la libertad de una persona autónoma con la obligación de prestar un servicio de interés público?

R: Identificando primero cuáles son las necesidades reales.

Puede haber fines de semana concretos en los que el sector tenga que garantizar 50 o 60 taxis. Estamos dispuestos a asumir esa responsabilidad.

Lo que defendemos es que sea el propio sector quien organice cómo se cubre ese servicio. Hay profesionales que trabajan habitualmente de noche, otros que por edad prefieren hacerlo durante el día y personas con distintas circunstancias familiares.

Podemos autogestionarnos para garantizar que haya suficientes vehículos. No es necesario que el Ayuntamiento publique una tabla asignando directamente a cada licencia cuándo debe salir.

P: El Ayuntamiento llegó a publicar esa relación de turnos. ¿Qué problemas veis en esa forma de organizar el servicio?

R: Se publicó una lista vinculando cada licencia con unos días concretos sin conocer las circunstancias de cada persona.

No se tuvo en cuenta quién estaba de vacaciones, quién tenía problemas de conciliación, quién era una persona de edad avanzada o quién tenía compromisos laborales previamente adquiridos.

No se puede organizar el trabajo de profesionales autónomos como si todos tuvieran la misma situación.

Nosotros asumimos que debemos mejorar el servicio, pero las medidas tienen que diseñarse con planificación y escuchando al sector.

«Una cosa es que Uber ataque un nicho de mercado y otra que desde la Administración se lo entreguen».

P: Defendéis que la tecnología puede ayudar a organizar mejor el taxi. ¿Cómo?

R: Los taxistas trabajamos una media de entre 50 y 60 horas semanales y una parte importante de ese tiempo se pierde esperando.

Podemos pasar 40 minutos en una parada sin saber cuándo aparecerá el siguiente servicio. Si dispusiéramos de información sobre la demanda prevista, podríamos organizarnos de otra manera.

El Ayuntamiento tiene datos históricos sobre los vuelos, los trenes, los eventos, los horarios de los locales y la movilidad de la ciudad. Con herramientas tecnológicas podría prever dónde y cuándo se van a producir los principales picos.

Si sabemos que dentro de una hora habrá una llegada importante en el aeropuerto o en la estación de tren, podemos desplazar vehículos hasta allí. Si sabemos que durante una franja determinada la demanda será baja, no es necesario que haya tantos taxis esperando.

La digitalización permitiría reducir las horas improductivas, mejorar las condiciones laborales y ofrecer un servicio más eficaz.

P: También proponéis que los titulares de licencia puedan contratar conductores. ¿Por qué?

R: Porque necesitamos aprovechar mejor los vehículos que ya existen.

Muchos taxistas trabajan 50 o 60 horas de lunes a viernes y no pueden continuar otras 20 o 30 horas durante el fin de semana. Si se permitiera contratar conductores de una forma regulada, esos vehículos podrían seguir prestando servicio sin obligar al titular a trabajar jornadas interminables.

Eso aumentaría la oferta en los momentos de mayor demanda, generaría empleo y nos permitiría competir en mejores condiciones con las plataformas.

La alternativa no puede consistir siempre en crear más licencias. Si se conceden licencias para responder a picos muy concretos, cuando llegue una crisis o baje la demanda habrá un exceso estructural de vehículos y el sector no será sostenible.

P: ¿El Ayuntamiento reconoce ya a AIDTTAX como interlocutor?

R: AIDTTAX se ha constituido después de que comenzara este conflicto, por lo que todavía no hemos mantenido ninguna reunión formal como asociación.

Hasta ahora, los interlocutores reconocidos por el Ayuntamiento han sido Alatax y Radio Taxi. Como Grupo Celedón llegamos a presentar tres solicitudes para reunirnos. Solo después de la tercera petición conseguimos mantener un encuentro.

Ahora vamos a iniciar una ronda con todos los grupos políticos del Ayuntamiento y esperamos que nos reciban y escuchen nuestras propuestas.

P: Has dejado la presidencia de Grupo Celedón para dirigir AIDTTAX. ¿Por qué has tomado esa decisión?

R: Consideraba que no era adecuado presidir al mismo tiempo una cooperativa y una asociación que quiere representar al conjunto del sector.

Grupo Celedón funciona desde 2002. Fui su primer presidente durante ocho años y he vuelto a ocupar el cargo durante los últimos seis. Entre ambos periodos hubo otros presidentes.

Es una cooperativa que funciona bien y que tiene mucho trabajo. Precisamente por eso, sus profesionales no pueden abandonar los servicios contratados para cumplir un turno nocturno impuesto por el Ayuntamiento.

Hay compañeros que trabajan muchas horas atendiendo a administraciones, empresas y clientes concertados. Esos servicios también forman parte del taxi y también hay que cumplirlos.

P: ¿Qué le dirías a quien piensa que los taxistas no queréis trabajar más?

R: Le diría que somos trabajadores autónomos y que trabajamos una media de entre 50 y 60 horas semanales.

Cuando nos vamos de vacaciones tenemos que ahorrar previamente para poder seguir pagando los gastos del vehículo, la licencia, los seguros y el resto de las obligaciones.

Trabajamos muchas horas. El problema es que no se puede resolver toda la movilidad de una ciudad únicamente con un servicio a demanda.

En los momentos en los que salen cientos de personas a la vez tiene que haber transporte colectivo suficiente. El taxi puede complementar ese servicio, pero no sustituirlo completamente.

P: ¿Os preocupa la llegada de Uber y de otras plataformas VTC a Vitoria-Gasteiz?

R: Nos preocupa lo que estamos viendo en otros territorios.

En Bilbao, por ejemplo, consideramos que no se están realizando suficientes inspecciones y que se está permitiendo que estas plataformas ganen espacio.

También hay que explicar cómo funcionan sus tarifas. Un taxi entre Bilbao y el aeropuerto puede costar entre 30 y 35 euros. Una plataforma puede ofrecer ese mismo trayecto por 27 euros cuando hay poca demanda, pero también puede cobrar 75 euros cuando aumenta la demanda.

Al principio suelen llegar con precios bajos para atraer clientes. Después, especialmente por la noche o durante los momentos de mayor demanda, aplican tarifas mucho más elevadas.

P: ¿El conflicto es con todas las VTC?

R: No. Las VTC tradicionales han existido toda la vida y nunca hemos tenido un problema general con ellas.

Tienen su propio trabajo. En algunos servicios competimos y en otros colaboramos. Cuando no pueden asumir toda la demanda pueden derivarnos trabajo y también puede ocurrir al revés.

El problema aparece cuando llegan grandes plataformas que operan con unas reglas diferentes. Las obligaciones que se imponen al taxi no siempre se aplican de la misma manera a esas empresas.

Mientras ellas tienen mayor libertad, la Administración sigue aumentando las exigencias sobre el taxi. En esas condiciones es muy difícil competir.

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