
En Ucrania, más de 60.000 bomberos y rescatistas profesionales, junto a otros 10.000 voluntarios, actúan cada día en escenarios marcados por los ataques. Trabajan bajo fuego directo, en ruinas humeantes y entre restos personales, con la misión de salvar vidas pese a la escasez de medios y la constante amenaza de nuevos bombardeos.
La guerra ha transformado por completo su oficio: lo que antes eran incendios domésticos, accidentes industriales o fuegos forestales, ahora son emergencias provocadas por drones, misiles y destrucción masiva.
Apoyo desde Vitoria
En ese contexto, dos camiones autobomba que habían prestado servicio en el SPEIS de Vitoria-Gasteiz han sido donados a los bomberos ucranianos. La ONG Acción Norte, en colaboración con la Asociación Euskadi Ucrania y la Fundación Europeos con Ucrania, gestionó la entrega de los vehículos.
La operación contó con la tramitación administrativa del departamento de Hacienda del Ayuntamiento de Vitoria. Los vehículos viajaron por carretera hasta su destino y uno de ellos fue entregado en la Plaza de la Independencia de Kyiv, un lugar cargado de simbolismo. Junto a los camiones, se envió también material médico.

Riesgo extremo en cada intervención
Las cifras reflejan la magnitud del peligro. En una sola noche, durante un ataque con 440 drones y 32 misiles, los bomberos lograron rescatar 23 cuerpos y atender a 134 personas heridas. En ciudades como Lyman llegan a responder a una veintena de ataques cada semana, equipados con cascos y chalecos antibalas.
Uno de los fenómenos más letales que enfrentan es el llamado “double-tap”: un segundo ataque que impacta en el mismo lugar cuando ya trabajan en el rescate. Este patrón ha provocado la muerte de cientos de trabajadores de emergencia. Solo en un ataque murieron tres bomberos mientras acudían a la primera alarma.
Infraestructuras arrasadas
El coste material también ha sido devastador. Hasta 123 estaciones de bomberos han sido destruidas y más de 300 vehículos inutilizados. Sin embargo, los equipos siguen en activo, incluso teniendo que extraer agua de lagos por falta de suministro.
Solidaridad internacional
Para aliviar esa precariedad, diferentes países y organizaciones han enviado equipamiento. La Unión Europea ha suministrado uniformes resistentes, detectores de minas y material de protección. Desde el Reino Unido partió un convoy con más de 2.800 piezas de equipo, incluidos camiones, escaleras y sistemas de respiración.
En lugares como Chernihiv, un comandante explicó que gracias a estas aportaciones han podido continuar salvando vidas en condiciones extremas.