Dayana Frontado: “No paran de pedir bolsas para cadáveres tras los terremotos en Venezuela”

Integrante de ASOVENALA, relata a GasteizBerri y desde Vitoria-Gasteiz cómo la comunidad venezolana en Álava se ha movilizado tras los terremotos que han golpeado Venezuela

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La comunidad venezolana de Vitoria-Gasteiz vive estos días pendiente de cada mensaje que llega desde Venezuela. Tras los terremotos que han sacudido el país, la asociación ASOVENALA ha activado una red de apoyo en Álava para ayudar a familias afectadas, difundir imágenes de personas desaparecidas y canalizar donaciones.

Dayana Frontado, integrante de la asociación, relata con crudeza lo que están viviendo desde la distancia. Habla de familias de Álava que buscan a sus allegados, de necesidades urgentes sobre el terreno y de una movilización que, asegura, no se detiene: “No dormimos. Hay demasiado trabajo”.

¿Cómo está viviendo la comunidad venezolana de Vitoria-Gasteiz estos días tras los terremotos?

Nosotros somos ASOVENALA, una asociación sin fines de lucro, y tenemos un chat de WhatsApp donde participa la comunidad venezolana. Nuestro primer encuentro con ese doble terremoto fue revisar el chat y empezar a ver mensajes de familias que viven aquí, en Álava, y que tenían personas desaparecidas en Venezuela.

Fue algo muy doloroso. De inmediato empezamos a publicar en nuestras redes sociales, en Facebook e Instagram, las fotos de los desaparecidos. Hay gente que todavía no ha aparecido. En uno de los casos que difundimos había siete personas desaparecidas y solo tres aparecieron con vida.

¿Qué supone vivir una catástrofe así desde la distancia?

Vivir esto desde la distancia es muy complicado. Te genera mucha impotencia y muchos deseos de estar allí ayudando. Desde aquí ves lo que ocurre, recibes mensajes, fotografías, vídeos, peticiones de ayuda, pero no puedes estar físicamente donde quieres estar.

Es muy duro porque hablamos de un país que ya venía muy debilitado y que ahora se enfrenta a una emergencia enorme. La sensación es de angustia constante.

¿Hay familias de Álava que hayan perdido a alguien o que sigan buscando a familiares?

Sí. Que yo sepa, ahora mismo hay al menos tres familias vinculadas a nuestra comunidad que han perdido a alguien o que han estado buscando a familiares. Y hay muchas más personas pendientes de noticias.

La situación cambia cada hora. Hay familias que todavía no han podido comunicarse bien porque en muchas zonas los servicios están cortados o funcionan con mucha dificultad.

¿Qué zona os preocupa más ahora mismo?

La Guaira es lo más trágico ahora mismo. No es que en otros puntos del país no haya emergencia, pero la magnitud de lo ocurrido allí es impresionante. Se han caído zonas completas de edificios y hay muchísima gente afectada.

Además, La Guaira es una zona con un suelo muy complicado. Ya pasó en 1999 con el deslave de Vargas. Aquello fue por lluvias, no por un terremoto, pero ya se sabía que era una zona vulnerable. Y aun así se volvió a construir sobre espacios que ya habían quedado muy dañados.

¿Habéis podido contactar con vuestros allegados?

En mi caso personal, sí. Mi familia está bien y mis amistades también. Pero no todo el mundo ha tenido esa suerte. Hay personas que no han podido hablar con sus familiares porque hay cortes de luz, agua, gas y comunicaciones.

Esa espera es desesperante. No saber si alguien está vivo, herido, atrapado o simplemente incomunicado es una angustia muy grande.

¿Qué necesidades os están trasladando desde Venezuela?

Hay muchas necesidades, pero te voy a decir una que a mí me parte el corazón: bolsas para cadáveres. No paran de pedir bolsas para cadáveres. Hay cuerpos que todavía no han sido identificados y, como mínimo, las familias necesitan poder darles una muerte digna.

También hay una emergencia muy grave con los niños. Hay menores que han quedado huérfanos y se necesitan leche, biberones, pañales y todo lo básico para bebés y niños pequeños.

Y también nos preocupan mucho los adultos mayores. En cualquier catástrofe, la población más vulnerable son los niños y las personas mayores.

¿Qué material estáis recogiendo desde ASOVENALA?

Estamos haciendo acopio de pañales para adultos y niños, mascarillas, agua y productos de primera necesidad. También estamos intentando canalizar ayuda para alimentación, material sanitario y atención básica.

Pero hay que entender una cosa: el material que se recoge aquí va a llegar, pero va a tardar. Por eso insistimos tanto en que ahora mismo las donaciones económicas son fundamentales.

¿Por qué es tan importante donar dinero en este momento?

Porque con dinero se puede comprar ya sobre el terreno. Tenemos contactos y proveedores para adquirir agua, mascarillas y productos básicos en la zona. Eso permite responder antes.

Hemos apoyado también a organizaciones que están preparando comida para llevar a hospitales. Les compramos insumos por Internet y esa ayuda ya se está moviendo.

El material es necesario, claro que sí, pero en una emergencia así el tiempo importa mucho. Comprar allí permite llegar antes.

¿Cómo garantizáis que la ayuda llegue a quienes la necesitan?

Estamos actuando con mucha cautela. La ayuda tiene que usarse con responsabilidad y llegar realmente a las personas afectadas.

Quizá podríamos tener más prisa, pero estamos en medio de la emergencia, respirando y tomando las decisiones más acertadas posibles. No se trata solo de mandar cosas, sino de asegurarnos de que llegan bien y a quien las necesita.

¿Habéis terminado de asimilar lo que ha pasado?

Yo creo que lo voy a asimilar cuando todo esto pase. Ahora no hay tiempo ni para procesarlo. No dormimos los de la asociación porque hay demasiado trabajo.

Además, ASOVENALA es una asociación sin ánimo de lucro y todos tenemos nuestros trabajos y nuestra vida. Hemos tenido que parar muchas cosas para volcarnos en esto.

¿La gente de Álava está respondiendo?

Sí. Hemos recibido mensajes y llamadas de personas de Álava interesadas en donar. La acogida ha sido muy humana y estamos profundamente agradecidos.

En momentos así se ve la solidaridad de la gente. Todo suma. Un euro, una caja, una llamada, una difusión. Todo ayuda.

También ha habido contacto con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. ¿Qué os han trasladado?

La presidenta de ASOVENALA, Mónica, se reunió con la alcaldesa de Vitoria-Gasteiz. Por lo que entiendo, el Ayuntamiento ha trasladado fondos de emergencia a UNICEF y también nos ha pedido información sobre las necesidades que estamos detectando.

Estamos enviando esa información para ver si se puede articular algún tipo de ayuda hacia ASOVENALA como asociación.

Es importante decir que ASOVENALA lleva muchos años trabajando y que Mónica, nuestra presidenta, es enfermera. Conoce muy bien las prioridades en una situación de catástrofe.

¿Cómo está el sistema sanitario en las zonas afectadas?

El sistema sanitario ya estaba muy deteriorado y ahora la situación es todavía peor. Hay problemas para trasladar a personas heridas porque se han caído puentes y hay muchas dificultades de comunicación.

Una de las cosas que nos dicen que necesitan con urgencia son camillas para mover a las personas rescatadas. No basta con sacar a alguien de los escombros. Luego hay que poder trasladarlo y atenderlo.

Se habla mucho de La Guaira y Caracas. ¿Qué ocurre en el resto del país?

Hay otras zonas afectadas. Mérida, por ejemplo, está mal porque también ha habido lluvias fuertes. Los Andes venezolanos han sufrido daños y en Caracas también hay edificios que se han venido abajo.

Pero la magnitud de La Guaira y Vargas es otra cosa. Es una zona costera muy golpeada y con una vulnerabilidad enorme.

El terremoto llegó además en una fecha señalada para Venezuela.

Sí, el 24 de junio. En Venezuela se celebra San Juan, igual que aquí. En la costa se hacen hogueras y hay repique de tambores. Es una festividad muy popular, con mucha gente en la calle.

Eso también marca mucho lo ocurrido. Era un día de celebración y terminó convertido en una tragedia.

Más allá de los daños materiales, ¿qué impacto psicológico está dejando esta catástrofe?

El daño psicológico es devastador. Ya tenemos una línea para atención psicológica gratuita en Venezuela y se han abierto otras vías con psicólogos colegiados que están dando esa primera atención.

Pero esto va para largo. Va a tardar mucho en reconstruirse ese imaginario colectivo de prosperidad y felicidad. Venezuela lleva muchos años marcados por la desgracia, por el miedo, por la salida forzada de mucha gente, y ahora llega una catástrofe natural de esta dimensión.

Va a ser muy difícil trabajarlo, sobre todo con las nuevas generaciones.

¿Qué está haciendo ahora mismo ASOVENALA en Vitoria-Gasteiz?

Tenemos un centro de acopio en Vitoria-Gasteiz, en la zona de detrás de El Corte Inglés. Estamos recibiendo ayuda y organizando el material.

También estamos conectando con instituciones y entidades que pueden donar a otra escala, más allá de lo que puede aportar una persona a título individual.

Pero insisto: todo cuenta. Todo un euro es un millón, porque de euro en euro podemos mandar una ayuda importante. Y también hay que pagar el envío de cajas y toda la logística.

¿Qué mensaje quieres enviar a la ciudadanía de Vitoria y de Álava?

Quiero dar las gracias por todo el apoyo que hemos recibido de España, del País Vasco y de Álava. Y quiero invitar a la gente a que se siga sumando.

Estamos ante una catástrofe de una dimensión que todavía no somos capaces de medir del todo. Esto va a trascender en el tiempo y vamos a necesitar ayuda durante mucho tiempo.

¿Cómo ha sido vuestra experiencia como comunidad venezolana en Vitoria-Gasteiz?

Euskadi, y lo digo porque vivo en Vitoria, es una zona muy amable y ha sido muy receptiva con los venezolanos. Yo nunca he sentido ningún tipo de discriminación. He sido bien acogida y bien atendida.

Los venezolanos generalmente somos personas que venimos a trabajar y creo que nos adaptamos a los espacios. En España, en general, se nos ha tratado muy bien. Hemos tenido facilidades importantes para regularizar nuestra situación por razones humanitarias, y eso hay que decirlo y agradecerlo.

Después de tantos años fuera, ¿cómo se vive una tragedia así?

Con mucha impotencia. Yo llegué a Vitoria en 2019 y elegí España porque me gusta España. Pero una parte de una siempre está allí.

Cuando ves a familias buscando a sus seres queridos, cuando ves niños que han quedado solos, personas mayores sin nada y gente durmiendo donde puede, solo piensas en cómo ayudar.

Si quieres hacernos llegar una información, una denuncia, una historia o una propuesta, puedes escribirnos por WhatsApp al 623 03 89 00 o enviarnos un correo a redaccion@gasteizberri.com

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