Arabako Basozainak ha reivindicado el trabajo realizado por los guardas forestales durante el incendio de Galarreta y Gordoa, que el colectivo define como el incendio forestal más extenso sufrido en Álava desde 2010. En un comunicado, agradecen la labor de todos los profesionales que participaron en la extinción y reclaman visibilidad para una profesión que, aseguran, suele quedar en segundo plano.
El colectivo destaca especialmente la ayuda de los equipos llegados desde fuera del territorio. Según señalan, la magnitud del incendio habría hecho imposible su extinción únicamente con los medios propios de Álava.
También ponen el foco en quienes trabajaron directamente sobre el terreno, “herramienta en mano”, para abrir líneas de defensa en zonas inaccesibles para los bulldozer. Esas máquinas, explican, fueron dirigidas por los propios guardas forestales durante las labores de extinción.
Arabako Basozainak recuerda que los guardas forestales estuvieron presentes desde el primer momento. Primero colaboraron en la extinción y vigilancia del conato inicial, provocado por un rayo. Después, tras la reactivación del fuego durante la noche, participaron en las tareas de control del incendio ya declarado.
El colectivo asegura que esa reactivación está siendo investigada. El fuego, según explican, se reprodujo de forma inesperada pese a los trabajos realizados previamente en la zona.
En su comunicado, los guardas forestales subrayan además la falta de personal. La Diputación Foral de Álava cuenta actualmente con 38 guardas forestales y, según Arabako Basozainak, más de un tercio de la plantilla participó en las labores de extinción.
Lo hicieron, señalan, organizándose por turnos, prolongando jornadas laborales y acudiendo en muchos casos de forma voluntaria. “Vacaciones y horarios quedaron relegados a un segundo plano porque el monte, que es lo que más nos importa, se quemaba”, afirman.
Arabako Basozainak denuncia que la prevención de incendios forestales es una labor poco visible y con escasa repercusión pública. Por eso, el colectivo ha querido aprovechar este incendio para recordar que los basozainak, aunque son pocos, “existen”.
“Cuando el monte arde, acudimos, como no podría ser de otra manera”, concluyen en un mensaje en el que combinan el agradecimiento a los equipos de extinción con una reivindicación de su propio papel en la protección del monte alavés.



