Esta es la historia de Euskaltel, la empresa vasca “sin arraigo”.

En estos los días Euskaltel ha estado en boca de mucha gente tras conocerse que Zegona se ha convertido en el accionista mayoritario de la empresa y de los despidos realizados esta semana. Esta es la historia de la operadora vasca creada con dinero público y que ahora está en manos de varias empresas.

Todo comenzó en 1992 cuando el Gobierno Vasco comenzó a construir una red de comunicación de fibra óptica en toda la comunidad para conectar los edificios públicos. Este despliegue se pagó con dinero público ya que fue construida por una sociedad pública creada para este efecto llamada Euskalnet. Este despliegue se hizo en tres años. 

En un inicio, el fin de este despliegue fue usarlo para ofrecer servicios administrativos y así prepararse para la liberación de los servicios de telefonía creando una infraestructura para una compañía propia de telefonía independiente a Telefónica, la empresa que por aquel entonces era pública y que tenía el monopolio del sector. 

Tras finalizar el despliegue de Euskalnet, en 1995, se creó la empresa Euskaltel con la participación del Gobierno Vasco al 40% a través de su sociedad Euskalnet y las tres cajas de ahorros vascas -BBK, Kutxa y Caja Vital- con el 60% restante. 

Cuanto se liberó el servicio de telefonía a nivel nacional, Competencia del Gobierno de España dio luz verde a esta sociedad en Euskadi. Industria valoró Euskaltel en 12.000 millones de pesetas (72.121.452,53 euros). 

Comienzo de la privatización 

La intención de las instituciones vascas era dar entrada a inversores privados en el accionariado definitivo de Euskaltel con la idea de que la suma del Gobierno Vasco y las tres cajas mantuvieran el 51% de la propiedad. En ese sentido, y en aras de lograr un socio tecnológico, se abrieron negociaciones con la estadounidense US West (propietaria de Time Warner): tras unos primeros contactos en los que se planteó que entrara con el 49%, pero esta cantidad bajó hasta el 25% ya que es lo máximo que permite la ley.​ Finalmente, los socios privados fueron Iberdrola, Endesa y Grupo Mondragón.​

A finales de 2012, Endesa, Grupo Mondragón, Gobierno Vasco (Euskalnet) y Kutxabank se deshicieron de gran parte de su accionariado -hasta el 49.99%- para abrir la puerta a Trilantic tras abonar unos 200 millones de euros.

El 27 de noviembre de 2015 Euskaltel cerró la compra de la operadora de cable gallega R. Con la formalización de esta operación se conforma el grupo de telecomunicaciones líder del norte de España. El nuevo grupo mantendrá el carácter local de Euskaltel y de R, lo que se traduce en la continuidad de las respectivas marcas, estructuras locales y equipos profesionales, que ofrecerán sus servicios a un mercado de 5 millones de personas, con más de 715.000 clientes, unos ingresos de 570 millones de euros y un resultado bruto de explotación de 265 millones de euros.

Privatización prácticamente total

A finales de 2011 se produjo la fusión de las tres cajas vascas (BBK, Kutxa y Vital) con la que surgió Kutxabank y que empezó a operar en 2012 y se convirtió así en el accionista mayoritario de Euskaltel dado que la suma de las participaciones con las que contaban las distintas cajas hacía que tras la integración acumulara casi el 68%.

Empujada en cierta medida por los cambios regulatorios impulsados por el Gobierno y el Banco de España para las entidades financieras, Kutxabank decidió deshacerse de parte de su cartera de inversiones industriales, diluyendo su participación en Iberdrola​ y especialmente en Euskaltel,​ donde pretendía permanecer como accionista principal pero rebajando su porcentaje y dando entrada a nuevos socios.

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